El fantasma marino de Pria





Nada tan bello como el mar.No hay nada que sea capaz deserenar tanto el espÃritu como el sonido del mar en calma, adobado por el aroma del salitre y la tarde cayendo, plácida.
Pero, por el contrario, tampoco hay nada tan salvaje, tan aterrorizante, tan incontrolable como el propio mar. A veces, el mar parece llevar una guadaña y amenaza con segar cuanta vida encuentre a su paso. Tal es su furia. De ella saben mucho los marineros.
Quizá por ese embrujo, por esa capacidad de seducción y a la vez por el peligro latente que conlleva, los marineros siempre han dado genero femenino a la mar.
Nada ha hecho escribir tanto a los poetas, a los escritores, como la mar.
Hace poco, en Llames de PrÃa, al lado del increÃble espectáculo de los bufones, logramos encontrar -y fotografiar- al fantasma furioso del mar. Y pudimos comprobar su furia, su capacidad de destrucción. Y, por encima de todo, su belleza y su seducción.
