Lun 7 Jul 2008
Calent贸n en el garaje
Enviado por melokka69 bajo Uncategorized
Creo que uno de los encuentros m谩s morbosos que tuve con Borja comenz贸 precisamente por un gran disgusto. El d铆a antes acababa de estrenar su coche, el 煤ltimo modelo de una gran marca alemana, y tuvo un peque帽o imprevisto en el garaje que hizo que su flamante deportivo sufriera un peque帽o golpe en la parte trasera de su defensa. Y ya sabemos como son los chicos para estas cosas, el disgusto durar铆a varios d铆as. 脡l y yo sab铆amos que nuestros encuentros de pasi贸n pod铆an hacerle aliviar sus peque帽as preocupaciones al menos durante unas horas. As铆 que tuve que esforzarme un poquito para hacerle olvidar, al menos por un ratito, el tremendo disgusto.
Esa fue precisamente la excusa para terminar en el garaje de su edificio. Borja quer铆a que viera el aboll贸n que hab铆a sufrido su coche. El garaje, que horas antes hab铆a sido el causante de su disgusto, era ahora el escenario de nuestro excitante encuentro sexual. Vistazo r谩pido y en unos instantes se desat贸 la pasi贸n que hac铆a horas se iba conteniendo en nuestros palpitantes sexos.

Los besos y las caricias fueron mezcl谩ndose con tocamientos m谩s intensos. De pie, con su cuerpo apoyado sobre el m铆o que reposaba ya sobre su coche, Borja fue introduciendo poco a poco su mano en busca de mi h煤medo sexo. Poco a poco roz贸 sus dedos contra mi vagina, mientras mis manos acompa帽aban el ritmo agitando con fuerza su palpitante pene. En ese momento los miedos y dudas que en ocasiones invad铆an mi cuerpo, se fueron evaporando con nuestro constante jadeo, s贸lo interrumpido por las entradas constantes de los coches en el garaje. De tantas interrupciones pens茅 que Borja iba a estallar.
Pero nada pod铆a hacernos parar y el deseo ardiante de sexo que ten铆amos se iba mitigando poco a poco. Borja no pod铆a evitar mirar con preocupaci贸n mientras mi cuerpo reposaba sobre la carrocer铆a de su coche. La fuerza que hac铆a con su cuerpo para penetrarme era cada vez m谩s intensa, aunque el gran calent贸n le hac铆a olvidar lo delicada que era la carrocer铆a.
Con sus piernas a horcajadas Borja impulsaba fuertemente su pene en mi vagina y con sus labios lam铆a intensamente mis pechos. Los movimientos se acrecentaban con la tensi贸n morbosa que nos produc铆a el escenario. Tras unos minutos, ya exhausto, Borja salpic贸 con su semen el cap贸 de su flamante coche.

