Uff esto es casi peor que cuando hice el amor por primera vez… enfrentarse a algo nuevo, desconocido (bueno no tanto), aunque he de reconocer que me produce la misma excitación. Voy a empezar por contaros alguna de mis anécdotas sexuales en la oficina. Probablemente muchos de vosotros estaréis ahora mismo en el trabajo. Para que nos vamos a engañar, has entrado buscando un poco de relax para afrontar esta semana que empieza, es lunes y el trabajo puede esperar.
Pues bien, creo que así comenzó una de mis últimas historias en mi anterior trabajo. Sí creo que fue un lunes cuando llegó el nuevo. Ya sabes, hay que ser majos y tratarlos todo lo bien que se pueda y si encima el chico está para hacerle o que te haga un favor pues se aprovecha. Así comenzó mi atracción con borja.

fotocopiadoraNo habían pasado ni dos horas desde su llegada y la cosa empezó a subir de tono. Justamente me había puesto esa camisa de escote tremendo, que aunque no haya mucho que enseñar (no es mi caso os lo prometo) todas las miradas se escapan por el canalillo. Así que su mirada fue fulminante. El nuevo me estaba pidiendo ayuda y no precisamente para enviar un fax. No podía decirle que no (una que es muy buena compañera) y más pensando en que una de mis fantasías sexuales estaba a punto de hacerse realidad: esa mesa del jefe era toda una tentación (y no precisamente para hacer algo con él, aunque el poder es muy apetecible os aseguro que aún no he encontrado atractivo en ninguno de ellos, y menos en ese con su característica cara de bobo). No recuerdo en este momento cuál fue la excusa, pero Borja y yo acabamos en el despacho del jefe. Eran más de las 7 y ya no quedaba nadie. Las risas tímidas del principio dejaron paso a cómplices miradas. La verdad que se lo estaba poniendo fácil. La insinuación llegó a tal punto que cuando me quise dar cuenta, su mano reposaba ya sobre mi trasero y su lengua se abría paso en mi sugerente escote.
Sobre la mesa ya no quedaba nada, tan sólo su cuerpo y el mío.
Continuará…